LA DIGNIDAD DEL PUEBLO PALESTINO, Y EL GENOCIDIO REALIZADO POR EL EJERCITO Y EL GOBIERNO ISRAELÍ.



Es más que probable que los humanos, seamos el único animal que concebimos y obramos de tal modo que, nuestra conducta parece trascender todo bien y todo mal. Desde nuestra concepción humana, nada existe más allá de nuestro ego. Muy poco o nada importa el mal, y el daño que ocasionemos a los otros, dado que siempre escondemos un as en la manga, por medio del cual justificamos el daño ejercido a los otros. Somos el único organismo sobre la tierra, capaz de escribir, como al mismo tiempo desarrollar nuestra historia humana, a través de renglones torcidos, con los cuales podemos justificar todo el mal, así como el agravio y el sufrimiento que ejercemos y desarrollamos sobre otros humanos y otros pueblos. La irreverancia de nuestro superyo colectivo, nos conduce por el camino de la indolencia y de la insensibilidad para con otros pueblos y colectivos. Como decía Ghandi “la masacre de gente inocente es un asunto muy grave”, y más cuando dicha masacre, se sostiene sobre una base argumental cuya veracidad tiende a ser sospechosa, y muy poco o nada creíble. Es decir, cuando relatamos y estructuramos, ciertas experiencias históricas con un evidente grado de distorsión, de modo que el relato se erige en una historia falsa y despiadada, sobre algún grupo, etnia, o nación.

Podemos decir, que el gobierno israelí, con el consentimiento y además con el apoyo del gobierno norteamericano, junto al misterioso y extraño silencio de Europa, ejecuta y desarrolla, una lenta y planificada estrategia de genocidio y exterminio del pueblo palestino. Salvo, alguna honrosa excepción, el mundo otorga silencio, y mira para otro lado, ante tal atropello, violación y vulneración ejercida por el gobierno israelí sobre el pueblo palestino. Es como si los intereses entre esas naciones e Israel, ocultos en la mampara del inconsciente, estuviesen por encima, tanto de la vida como de la dignidad del pueblo palestino. Aquí impera a la vez que se considera el interés crematístico por encima de la dignidad del ser humano. Una historia, contada y narrada con renglones torcidos, oculta a la vez que niega el genocidio realizado por el gobierno de Israel sobre la nación Palestina. Aquí, la verdad y por lo tanto la dignidad del pueblo palestino, se intentan diluir tras la mascara de un relato, obtuso, falso y claramente orientando por los intereses del gobierno israelí, y la banca judía norteamericana que sostiene a dicho gobierno. No se trata de conservar la verdad, sino más bien de salvaguardar el relato israelí. Justificar el atropello y el exterminio realizado, mediante la apropiación del relato.

Palestina, es la prueba de la indecencia ética, social y cultural en la que se encuentra, tanto nuestro mundo, como nuestra cultura occidental. El código de “la doble moralidad”, con el que Europa, afronta a la vez que aborda la cuestión palestina, no tiene parangón. Hace tiempo, que Europa perdió el norte. La cuna de la filosofía, así como de una serie de disciplinas que hicieron brillar a Europa, hace tiempo que dejó de deslumbrar. Europa, en estos instantes, se pliega a los intereses oligárquicos de la “banca internacional”, y de la economías que marcan el paso en el globo terráqueo. Occidente, juega a defender los derechos y la dignidad de los pueblos, pero es un mero y sencillo juego, que no va más allá del simple y mero postureo. Redactada con renglones torcidos la historia, ha sido escrita con toda la intencionalidad de desacreditar y descalificar al pueblo palestino. Israel planea y desarrolla la estrategia de destruir y por lo tanto hacer desaparecer al pueblo palestino, y ello con el apoyo y la ayuda de Estados Unidos, acompañado por la indiferencia y la condescendencia de Europa. Es por lo que los responsables políticos israelíes, junto a su servicio de inteligencia, luchan por el control del relato sobre la historia palestino-israelí, en los medios de comunicación. La prensa más importante del mundo, así como los medios televisivos, etc, se hayan bajo la supervisión de la élite bancaria judía norteamericana. Dichos lobbies, son los que imponen, tanto los criterios como las reglas con la que se valora la cuestión palestina, y dichos lobbies, presionan a Europa para que se posicionen al lado del gobierno israelí. Por lo tanto el relato, así como la visión sobre el conflicto palestino-israelí, se ha decantado de antemano a favor de Israel. Poco o nada importa el genocidio que el ejercito israelí, esta ejerciendo sobre el pueblo palestino. Por lo tanto, ante la vista y el sentido común internacional, parece lógico y hasta normal que los ciudadanos se posicionen y se postulen al lado de Israel. No obstante, la cuestión y el hecho fundamental, es que en la trastienda política todo se encuentra amañado, sujeto y amarrado, por supuesto a favor de Israel. Un relato, que los ciudadanos europeos, consumimos, sin apenas cuestionar o bien reflexionar sobre él. La paradoja narrativa de contar la mentira, ha convertido a dicha mentira en el único relato posible y por lo tanto en la única verdad. La gran mentira del relato Palestino- israelí, convierte al gobierno judío en el bueno y a los palestinos en las zafios y en los malévolos. Occidente, consume dicho relato, sin analizarlo, permitiendo que nuestras falsas conciencias neoliberales, alimenten los intereses del gobierno israelí. La indiferencia europea para con la suerte del pueblo palestino, muestra no solo nuestra ignorancia, sino a su vez nuestra arrogancia, pues optamos por posicionarnos al lado del genocida torturador.

Si bien, la ignorancia resulta ser peligrosa por el mero hecho de que da por cierto, y por lo tanto como verdadero, aquello que escuchamos y se nos dice, no deja de ser menos cierto que la inconsciencia, lo es aún más, por el mero hecho de que ésta acepta y toma el mal como si fuera el único bien posible realizado por el hombre. Mal, disfrazado de bien, que lo que pretende y desea no es otra cosa que la imposición del dolor y del sufrimiento a un pueblo, colectivo o nación. Israel, tergiversando la interpretación de los hechos y de la acciones, ha procurado e intentado apropiarse del relato del conflicto palestino-israelí. Siendo ellos el mal y los exterminadores, han logrado vestirse con sus ropajes de ángeles salvadores. Resulta evidente que entre humanos, cuando ocultamos y escondemos nuestros oscuros intereses personales y atávicos, nos atrevemos a desvirtuar la cruda realidad de los hechos para que éstos, aparentemente nos favorezcan, y poco o nada importa lo lúgubre y atávico de nuestros intereses y deseos puesto que de lo que se trata es de imponer nuestra verdad a pesar de que sea falsa e incierta. El ideario y el objetivo del gobierno israelí, es el de hacer desaparecer de la faz de la tierra al pueblo palestino, y hasta que no logre dicho objetivo, no va a detenerse. Ese es su objetivo, y toda la tramoya que ha puesta en escena el gobierno de Israel, ha sido con la idea de ocultar su verdadero y único deseo y voluntad, que es la muerte y la desaparición del pueblo palestino.

Por buscar un punto de anclaje a la vez que de partida, el 29 de noviembre del año 1947, la ONU, aprueba una resolución en la que divide la Palestina administrada por el imperio británico, en un estado judío, el cual incorporaba el 56/% del territorio de Palestina, y un 44/%, que es el estado árabe. Lo que ha hecho Israel durante todos esos años, hasta la guerra de los seis días entre el 5 y 10 de junio de 1967, ha sido extenderse, invadir, colonizar y restringir el territorio palestino. Y ello a pesar de que la ONU, emitió por unanimidad, la resolución 242, de 22 de noviembre de 1967, en la que tras la ocupación, Israel, tenía que retirar sus tropas de los territorios ocupados. Resolución a la que el estado y el gobierno israelí, hizo oídos sordos. Pero eso, poco o nada importa, puesto que el gobierno de Israel, lleva durante todos los años del conflicto, franqueando y saltándose el Derecho Internacional, las resoluciones de la ONU, y toda legalidad que permita y reconozca al estado Palestino. Lo que hace Israel, es poner piedras en la rueda del molino, porque su deseo, aunque no explicitado, es la existencia de un único estado, por supuesto ellos Israel. De ahí, las piedras, los renglones torcidos y la apropiación del relato. Todo va encaminado y dirigido a eliminar al estado palestino y a los palestinos.

Por este deseo y aspiración latente de Israel por poder crear y desarrollar la nación judía con la desaparición de Palestina, es por lo que insiste y persiste en la crueldad sobre el pueblo palestino. Las conductas y comportamiento colectivos, muestran e indican nuestros más lúgubres deseos, y es por lo que Israel, lleva décadas, ejerciendo y desarrollando operaciones bélicas contra el pueblo palestino. Operaciones carentes de un autentico sentido y orientación militar, a tenor de la victimas de tales operaciones (civiles, niños y ancianos). Operaciones desarrolladas por el ejercito israelí: “Escudo defensivo”, “Camino determinado”, “Arcoiris”, “ Días de penitencia”, “Lluvia de verano”, “Invierno caliente”, “Plomo fundido”, “Pilar defensivo, “Margen protector”, etc. Operaciones militares, dirigidas contra escuelas, hospitales y población civil, bajo el falso argumento de que ocultaban armas de la organización Hamás.

La historia, nos indica que Hamás nació como tal organización en el contexto de la primera intifada (diciembre 1987), es decir con el levantamiento del pueblo contra la ocupación isrealí. A las elecciones de 25 de enero de 2006, regularizados y legalizados, se le permitió presentarse a los comicios, los cuales ante el asombro del mundo alcanzaron a ganar, ya que fueron votados por la gran mayoría de palestinos (Hamas). El estupor y la incredulidad del gobierno israelí, les condujo a la canallesca maniobra de satanizar a Hamás. Por lo tanto, ¿qué le queda a Palestina y a los palestinos?, defender su dignidad y su colectividad, como lo han hecho hasta ahora; eso si, solos y con la cínica impostura del mundo occidental, que solo habla, pero apenas si se compromete con el pueblo palestino, pues de hacerlo, son sabedores y conocedores de que el gobierno israelí con sus lobbies, les presionaran para que se pongan de su lado.

La verdad, puesta al servicio del exterminador, no solo maquilla la realidad, sino que a su vez desacredita y deshonra al resto del colectivo humano, pues los hombres no deberían permanecer con los brazos cruzados ante el ejercicio y el desarrollo de la injusticias. De ahí, que el desgarro y la dignidad del pueblo palestino, brille aún más, pues prácticamente solos, defiende su historia y su etnia. El atroz silencio de Europa, es la punta de un iceberg que oculta intereses que van más allá de los derechos y de la dignidad del pueblo palestino. El desatino occidental reside en apoyar silenciosamente al tirano exterminador.

Aquella existencia, en la que un pueblo debe renunciar o bien plegarse y doblegarse a los criterios del tirano, no es vida. Someterse, no es vivir, más bien todo lo contrario. Y es ahí en donde reside la dignidad del pueblo palestino, en no renunciar a su cosmovisión de la vida, y en su decidida lucha por morir por su libertad y su dignidad. Los pueblos son grandes, no en el ejercicio de su poder, sino en la defensa de su esencia colectiva. Palestina, es un faro y una luz que deberíamos como mínimo observar y tener en cuenta. Palestina duele, porque es la defensa de su dignidad, contra la sinrazón y la tiranía del gobierno de Israel, en conspicuo silencio con el mundo occidental. Nuestra occidentalizada y burguesa mirada, jamás podrá empañar la dignidad y la defensa del pueblo palestino por su historia y su propia dignidad.

Como dijo Gandhi “No hay camino para la paz, la paz es el camino”.


Cristino José Gómez Naranjo.

Comentarios

Entradas populares de este blog