¿EL POR QUÉ DE LA DESIGUALDAD ENTRE HUMANOS?. Es un hecho, que los diversos ecosistemas que los humanos hemos logrado concretar para la organización y existencia de nuestras vidas en común y en comunidad, desde sus comienzos, se han visto claramente marcados y caracterizados por la desigualdad reinante e imperante entre las personas que integramos y constituimos dichos ecosistemas. La disparidad es tal y tan evidente, que nadie discute y cuestiona tales diferencias, hasta el extremo de que han sido asumidas y por lo tanto normalizadas, llegándose a considerar y por supuesto a creer que desde que el mundo es mundo, “siempre han existido, ricos y pobres”. Una supuesta evidencia que por lo demás, resulta tan falaz e incierta, como la propia y burda manipulación que se ha fabricado sobre la misma, convirtiéndose en un fraude y en un engaño la propia falacia, debido a que desde el origen y por lo tanto desde el surgimiento del humano, ni nacio y ni tan siquiera se creó...
FAMILIA Y FAMILIARIDAD. Si bien la idea de familia ha ido evolucionando con los tiempos, cierta idealización y mitologización de la misma continua persistiendo actualmente. No cabe la menor duda de que la familia, para cualquier persona resulta ser clave y fundamental, tanto en la configuración de su carácter, como en la estructuración de su propia vida. Es indudable, que sin familia o grupo referencial, no se puede vivir y mucho menos existir. Tanto si se decide permanecer en ella, o bien tomar distancia de la misma, las experiencias con ella vivida, permanecen tanto en el corazón como en la mente del sujeto. Ademas la propia naturaleza humana, ha considerado que para poder crecer y desarrollarnos, hemos de nacer y vivir en grupos reducidos, reconocidos o denominados como familias y familiares. El grupo familiar, junto con su psicohistoria, tienden a convertirse en la referencia y en la nervadura que permiten y facilitan la esencialidad de la persona. Si bien no det...
SOBRE LA COMPLEJIDAD HUMANA. Nuestro realidad humana, se encuentra excesívamente saturada por narrativas desprovistas y vaciadas de todo contenido humano profundo, que pueda conceder sentido, y que al mismo tiempo pueda ofrecer cierto significado y valor a nuestras anodinas existencias. Más bien, nuestros estilos de vida, se encuentran colmados por la intrascendencia, evanescencia y la superficialidad, logrando alcanzar límites que probablemente rayan en la vulgaridad y en la chabacanería. Nuestra realidad social y existencial, se encuentra impulsada y acelerada por el motor de la producción compulsiva, que nos conduce a un comportamiento de índole depredadora y fagocitadora. Son procederes por medio de los cuales procuramos calmar a la vez que serenar nuestras ansias de subsistencia. Viviendo en una selva humana en la que fundamentalmente prima el “sálvese quien pueda”, los automatismos depredatorios entre nosotros, logran alcanzar límites insospechados, de mod...
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