EL CAPITALISMO: EL INFIERNO CREADO POR LOS HOMBRES.
Es indudable que el capitalismo como modelo concebido y establecido por los hombres, ha resultado ser nocivo para la humanidad. El ideal capitalista, ha facilitado, explotado, despertado y estimulado nuestro lado más lúgubre. Al menos, el capitalismo con sus reglas y modos de funcionar, nos ha indicado el camino y el modo de como explotar y por lo tanto como poder dominar a otros humanos. Al menos la idea de la propiedad privada y de los medios para lograr producir, pudieron abrir la puerta a la codicia compulsiva de la apropiación. No siempre los hombres se rigieron por ideas y principios capitalista, es más, ni siquiera queda muy claro que sea el estado ideal de organización humana. Tal vez algunos por medio de las argucias y trampas legales, lograron normalizar e integrar el estilo y el modelo capitalista. Pero en nuestro origen y en nuestro nacer como sapiens, no eramos capitalistas. El capitalismo en sí mismo, junto a la élite que lo engendró, han denigrado al ser humano, al convertirlo en simple fuerza de trabajo que se puede comprar o alquilar en el supuesto mercado libre y amañado, e indiscutiblemente concertado por la élite y su séquito de funcionarios. Las fuerzas del mercado y el liberalismo, se encuentran perfectamente dirigidas y elaboradas por el elitismo. El desequilibrio es tal, que apenas si se puede dar la igualdad de oportunidades entre seres humanos. La libertad, es únicamente una apariencia establecida por la élite. Libertad establecida bajos sus condiciones y reglas. Por lo tanto, aquello de que el mercado es libre, tiende a ser un espejismo cautivador con el cual quedamos atrapados bajo el juego y las reglas del capitalismo.
El modelo en sí, ha tenido unos efectos iatrogénicos incuestionables, que a su vez, no podemos negar. Basta con una sencilla mirada a todo aquello que ha generado a su alrededor: miseria y pobreza para la inmensa mayoria de los humanos. Por lo tanto, sí que debemos cuestionarnos el sustrato ideológico y humano que subyace al modelo capitalista, pues es una realidad, además de un hecho, que tan solo el 1% de la población del planeta, acumula el 95% de la riqueza de la tierra (PIB), según Oxfam Intermón, en su articulo de septiembre del año 2.024. Lo que si es evidente, es que dicho reparto, ni responde ni obedece al sentido ecuánime que debería darse en la relaciones entre humanos. Dicha desigualdad es el fruto, además del resultado de la creencia de que unos pocos hombres, se merecen y que por lo tanto son de una categoría superior al resto de humanos. El modelo capitalista confirma la creencia de que hay unos hombres por encima del resto de los demás hombres, y que esos hombres por lo tanto, tienen y adquieren el derecho a poder dominar y a explotar al resto de la población. Son los considerados o denominados élite.
En sí, el termino o concepto de élite resulta ser nefasto, puesto que considera y estima que un reducido colectivo de personas son superiores al resto. Si a su vez dicha élite se erige en globalista, lograrán unificar, como ya lo estan haciendo corporaciones de índole transnacional, la ONU, medios de comunicación, las universidades, las ONG, y hasta los partidos políticos, por medio de sus aportaciones pecunarias. A su vez controlan la información en todo el planeta, y roban millones a los contribuyentes para entregarselos a los bancos, y se aseguran de ser y por lo tanto de comportarse de un modo “políticamente correcto”. Se sienten ciudadanos del mundo, porque viven en una especie de sociedad desconectada y despreocupada de la realidad mortal y humana, y por ello nunca se pronuncian y manifiestan públicamente. Manejan y utilizan el inconsciente colectivo del planeta a su antojo y capricho. Incluso pagan a otros para que muevan los hilos, ni siquiera ellos hacen el trabajo, remuneran a otros para que hagan los que ellos no hacen. Lo que tienden a hacer es generar y establecer ideas para poder establecer y crear sus fortalezas-ciudades dentro del estado, y de ese modo no impreganarse ni conectarse con los humanos explotados y exprimidos por ellos. Sus burócratas, contratan a los trabajadores que edificaran dichas ciudades fortalezas. La paradoja estatal, establece dos modalidades de estado dentro del estado, una integrada por los pobres, sometidos y explotados, y otra formada por la elite y su grupo represor disuasor. Más allá del bien y del mal, siempre se elaborará una paradoja que o bien niegue, o bien distorsione y justifique la desigualdad entre humanos. No cabe duda alguna de que la maldita apropiación de las riquezas del planeta por parte de la minoría privilegiada, conecta con la destrucción de los recursos, que amenaza y pone en peligro cualquier solución y salida social colectiva y posible. La élite, jamás ha tenido en su mente la idea de compartir y de socializar, más bien todo lo contrario, privatizar y privatizar, pues según ellos el planeta les pertenece a ellos. Nosotros somos simplemente la escoria, que ellos emplean para mantener limpias y decentes sus ciudades fortalezas.
Por supuesto que el capitalismo globaliza en dos direcciones que son diametralmente opuestas: por un lado universalizan la pobreza y la miseria, a través del comportamiento rastrero y miserable con el cual diezman y descapitalizan la dignidad del resto de humanos, con la acumulación de bienes y de riquezas por medio de la falacia y del eufemismo del derecho a la propiedad privada, con el que impiden que otros hombres puedan cubrir sus necesidades básicas y elementales, es decir socializan la pobreza: Y por el otro lado, privatizan y acumulan las riquezas exclusívamente en sus manos, a traves del marco legal con el que se autoprotegen, además de la creación de los paraisos fiscales, autenticos cielos en los que ellos acumulan, mientras desvisten al resto de humanos de honorabilidad e integridad. La voz de la indiferencia, conformada por los mecanismos legales que permiten y normalizan la desigualdad entre humanos, ha organizado e integrado la esclavitud que el capitalismo permite, pues bajo este epígrafe la igualdad entre humanos no es posíble. El argumentario, es que siempre ha habido ricos y pobres, cuando más bien lo que ha existido siempre ha sido ladrones disfrazados con el antifaz de capitalistas que roban a los demás con el libro de la ley en sus manos.
La paradoja establecida a la vez que permitada con la creación de los paraisos fiscales, no es más que una expresión y una tendencia del “capitalismo financiero global”, que estimula a la vez que facilita la “acumulación” de riquezas, debilitando a su vez la recaudación fiscal de los paises, y por lo tanto se va generando y aumentando la pobreza. En el instante en el que se abre una cuenta en un paraiso fiscal, o bien se crea un nuevo consorcio, las opciones para la educación pública, la sanidad o la creación de servicios sociales, se reducen drásticamente. Las bolsas de la marginalidad crecen con el número de cuentas en los paraisos fiscales. Es decir aumentan las desigualdades e inestabilidades sociales de las personas, y ello a pesar de que actualmente, los paraisos fiscales se les reconocozca con el sobrenombre de “juridicciones no cooperativas”, no deja de ser un eufemismo que lo que procura e intenta, es justificar el ladrocinio realizado por la élite y su cuadrilla de funcionarios, con la condescendencia de la clase política que tiende a mirar para otro lado.
El modelo económico centrado en la propiedad privada de los medios para producir fábricas, dinero, etc, y en la aparente libertad de mercado para crear y establecer riquezas, ahoga y asfixia a la gran mayoria de humanos, porque para poder sostenerse exige a la vez que requiere que un gran número de personas sean explotadas y dominadas. Es decir los sujetos, hemos de ponernos al servicio del modelo, y no al revés. En cierto modo, es una especie de esclavitud civilizada, bajo la cual la liberación es lo que es: dominación.
Tanto el capitalismo clásico como su expresión actual, el capitalismo financiero, el cual se reduce y se limita a las ganancias, por medio de préstamos y especulaciones, con una serie de productos como pueden ser las acciones y los bonos; basados en el control de las corporaciones o consorcios sobre la economía, con la finalidad de reconvertirlos en activos económicos y especulatívos, sometidos exclusívamente al interés del capital financiero. Esta realidad socioeconómica, como ciudadanos, nos lleva a la unidad de cuidados intensivos (UCI), situación y estado del cual resulta casi imposible salir, a no ser que pensemos que hemos de romper con dicho modelo capitalista.
Sea como sea, hemos creado la pandemia del “capitalismo”, y aunque muchos lo consideren y estimen como algo loco o fantasioso, es posible la vida y la existencia más allá del capitalismo. Nos encadenamos por medio de la ilusión del apego. El velo de la ignorancia, nos mantiene atados a las fraguas de la explotación capitalista. Unicamente, nosotros somos los responsables de poder quitarnos las cadenas.
Cristino José Gómez Naranjo.
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